En horas nada más será víspera de San Valentín, o día de los enamorados, vale decir que no va ser el mejor San Valentín que he pasado considerando que termine una relación de años hace unos días, el por que? no importa en este momento. Lo que importa realmente es que me he percatado que este día se reduce últimamente a cosas tan superficiales como los regalos. ¿Cómo podemos superficializar algo tan profundo como el amor?. Resulta sumamente cómodo ir a comprar un regalo o una tarjeta pre diseñada en la que simplemente debemos agregar el nombre. Hemos perdido esa asombrosa capacidad de encontrar la satisfacción plena en los pequeños detalles como una carta de amor, como un recordatorio en los bolsillos, o rosas perfumadas con el propio perfume de uno.
Deberíamos volver a lo simple, como los días de campo, o la poesía, al contacto fisico y visual y dejar de lado por unas horas los móviles, volver a lo esencial como las cenas preparadas en casa, o un simple masaje de pies.
El valor de un obsequio no se debería medir en el precio, sino en el aprecio, esa es la esencial diferencia que marcará a una relación segura. El amor señores no se vende, ni se compra, el amor se siente y se demuestra!.
Feliz San Valentín!
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