Conforme
a los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares 2013, la población paraguaya
considerada en situación de pobreza representa 23,8% del total de habitantes
del país. En
el área rural, la pobreza total afecta en el mismo año aproximadamente a 33,8%
de su población.
En
términos absolutos, la mayor cantidad de población pobre se encuentra en el
área rural, albergando alrededor de 912 mil personas en tal situación. En
consecuencia, en el ámbito rural la pobreza es más extendida tanto en
incidencia como en cantidad absoluta.
Lo más triste de esta situación, es que, como mencionaba en la anterior entrada, la educación en el área rural es la más precaria tanto en infraestructura y la que mayor deserción estudiantil presenta. Es decir, estamos abocados hoy día como país en la exportación de mano de obra no calificada.
El mayor problema de esto es que, estas personas abandonan nuestro país y en la mayoría de los casos se encuentran solos, sin la protección de la sociedad de la que forman parte e ignorando muchos aspectos de la nueva cultura de la que forman parte.
Sin embargo ni el estado ni la misma sociedad hace nada para remediar esta situación ya que las remesas representan la fuente de ingreso principal de muchas familias que caen en zona de confort y dejan de formar parte de la población económicamente activa.
Ante esto, falta un cambio de mentalidad radical para enfrentar la pobreza desde donde se encuentra su mayor incidencia: El campo. En ese orden de ideas, la Reforma Agraria, tan utópica y lejana, es la única que puede darnos, desde el punto de vista social y económico, una respuesta a las necesidades de la población de nuestro país que crece descontroladamente año tras año. Políticas de producción apropiadas, y garantizar los derechos fundamentales de cada ciudadano/a deben ser el aire que respiramos cada paraguayo/a y dando el toque de gracia con el mayor arma que tenemos para enfrentar la pobreza: LA EDUCACIÓN
Mientras sigamos votando sin pensar, mientras sigamos viendo la corrupción como algo normal, nuestros hermanos seguiran sufriendo penurias, desprecios y nostalgias fuera de la tierra, rica y abundante que los vio nacer y luego les dió la espalda. Matando sus sueños y endureciendo sus corazones para siempre.
